La empresa y Tomorrowland

La empresa y Tomorrowland

Foto: Julian Dael

Tomorrowland es uno de los festivales musicales más multitudinarios del mercado artístico actual. 15 escenarios simultáneos y más de 400.000 personas acuden anualmente a la ciudad de Boom, en Bélgica. [Escenario: “lugar en que ocurre o se desarrolla un suceso” (RAE)]

No se trata de relacionar velocidad y tocino, ni de traer nada por los pelos. La empresa y Tomorrowland tienen muchas similitudes. Todas las empresas y organizaciones son grandes, medianas o pequeñas tomorrowlands.

Si hablamos de los 15 escenarios del festival, y atendiendo a la definición mencionada de la RAE, es posible que hasta cualquier microempresa le supere en número: multitud de escenarios, multitud de actores, multitud de escenas, multitud de decorados y, fundamental, siempre el público frente a cada escenario.

Allí el escenario de la venta externa, con actores/vendedores compartiendo escena con diferentes actores/clientes, allá el de la venta interna, con actores/directivos interactuando con sus colaboradores, todos con sus decorados/marketing para envolver una performance atractiva.

En otro lugar de este tomorrowland se representan las negociaciones: suben al escenario actores/negociadores vestidos de empresa unos, de proveedores y representantes sociales otros. Qué grandes actuaciones se han visto aquí. También el escenario de las reuniones de trabajo, uno de los más atractivos, donde lo monólogos suelen ser poco aplaudidos y el que más ensayos requiere para conseguir aplausos.

Muy demandado también el escenario de los encuentros del comité de dirección, a veces drama, a veces comedia y casi siempre tragi-comedia, pocas veces improvisación, decorados “nobles”, egos sobre el escenario y el protagonista en busca del Oscar a la mejor dirección.

Para no extenderme, dejo al lector imaginar/compartir los muchos otros escenarios, actores, atrezzos, guiones, músicas, coreografías, que pueden identificarse en los tomorrowland/empresa que conocen. Pero no quiero terminar sin hablar del público, muchas veces el gran olvidado.

Anclados en el Siglo de Oro o, como mucho, en Woodstock, muchos escenarios creen que en el patio de butacas solo está el público/mercado/accionista. Pero en este tomorrowland de hoy tenemos que hablar también de la Tierra como espectadora, de las familias de los actores/empleados, de la comunidad diversa donde alojamos nuestro gran festival… Ese público que también está en el patio de butacas aunque las luces no nos permitan verlo desde el escenario, un público que también aplaude, abuchea, se muestra indiferente, ríe, llora, que puede levantarse y no volver, un público que también busca un gran espectáculo.

Todos somos actores en nuestras escenas y público en las de los demás. Ofrezcamos el mejor festival para todos.

Liderazgo broad-way para educadores y formadores.

Ralph Ellison decía que “la educación es una cuestión de construcción de puentes”. Es probable que muchos docentes y/o educadores sepan bien de qué se trata esta metáfora ya que desempeñan su vocación dentro de entornos educativos todo el tiempo y construyen puentes de entendimiento no solo en la relación educador/formador y alumno, sino también en la relación con el aula, con otros docentes y con las familias del alumnado.

Sin embargo, hay más. Ciertamente, un educador -con suerte- no trabaja solo en un aula, al igual que un formador tampoco está al frente de un único curso. De esta forma, su profesión está en un dinamismo constante que les exige una máxima flexibilidad para permita  sintonizar y adaptarse a la mística singular de cada aula, de cada curso y de cada escuela.

Es en respuesta a estas necesidades, que José María Ordovás y Coral Antón han diseñado este Programa de  liderazgo broadway®, dirigida especialmente a educadores y formadores con el objetivo de ayudarles a mejorar sustancialmente sus competencias en su desempeño profesional, y en el entendimiento con todas las personas y grupos que conforman el ecosistema educativo.

Como en todos los casos, el trabajo empieza en primera persona. Así, cada educador además de descubrir cuál es su estilo de personalidad natural y predominante: Dominante Influyente, eStable o Controlador, también aprende a explorar y habitar en pensamiento, emoción y corporalidad el resto de estilos de personalidad, con el fin de flexibilizar sus opciones de acción. Paulo Coelho decía que cuando uno entiende lo que le ocurre sabe lo que le pasa a todo el mundo.

Pero para entender y aprender no es suficiente que alguien nos describa algo; incluso aunque lo haga detalladamente. Esto lo saben perfectamente los profesionales que han creado esta formación y por ello han diseñado cada una de las dinámicas con absoluta rigurosidad, aunque siempre, en todos los casos, con un espíritu innovador, lúdico y vivencial que es el que nos ayuda a capitalizar el aprendizaje. La novedad nos da curiosidad, jugar nos conecta con nuestra esencia y la vivencia nos facilita la experiencia.

En tal sentido, afirmamos que no es lo mismo que alguien describa el perfil Influyente de del personaje de Tracy Tumblad (Hairspray), que vivir –en cuerpo, mente y emoción- esa felicidad, esa positividad y esas ganas de luchar por su sueño. No es igual de significativo que alguien nos cuente cuán eStable es el perfil de Mr. Cellophane (Chicago), que experimentar y sentir como propia su actitud de amargura, su percepción de pasar desapercibido para los demás o, como él mismo cantaba “¿quién no se ha sentido alguna vez tan transparente…”.

¿Y sobre Mary Poppins? ¿Cómo no amar su personaje si la hemos visto con su afán de justicia, su elegancia y su cordialidad y hemos empatizado con ella cada vez? Pues José María nos invita a ser ella misma, a vivir su perfil Controlador desde su corporalidad, emocionalidad y pensamiento; incluso a volar con su paraguas como ella misma lo hacía, pero esto en el sentido literal menos estricto.

Al final, el objetivo de estas dinámicas es facilitarle a los docentes interpretar con mayor certeza lo que está sintiendo el otro y sintonizar con él/ella; también, como mencionábamos con antelación, interpretar la mística, el carácter propio de un aula o un curso en particular. Sobre todo esto último es una herramienta invaluable para los educadores porque luego de esta formación entiende que, así como cada persona tiene un estilo predominante de personalidad, cada grupo construye su propia identidad colectiva producto de la convivencia y de la interacción de la diversidad de las personas. Claro que, a veces, este carácter también es temporal.

Por ejemplo, podemos imaginar que un aula de adolescentes tiene un perfil predominante de Influencia, producto de la forma de interactuar fresca, espontánea y a base de bromas. No obstante, un conflicto dentro o fuera del aula puede modificar ese perfil natural y habitual de forma temporal. Cuando el educador/formador ha explorado y aprendido a habitar cada estilo en particular, puede detectar e interpretar ese carácter y, rápidamente, desplegar su perfil para sintonizar con ese estilo.

Demás está decir que este ejemplo también puede aplicarse en reuniones con otros docentes, con padres de tal aula o llevarlo a cada entorno y a cada especialidad profesional. Este aspecto colectivo es muy importante y, por ello, esta actividad pone especial acento en el trabajo en la voz (ritmo, tono, trazo, etc.), en la corporalidad frente al aula y en el carácter colectivo de la comunicación.

Liderazgo Broadway para educadores y formadores. ¿Por qué el teatro musical es el eje fundamental de esta actividad?

Básicamente, porque les permite entenderse para entender. La actividad y cada dinámica diseñada a lo largo del programa los invita a vivir una experiencia puramente sensorial, mientras se adentran naturalmente y sienten -en cuerpo, mente y emoción- diferentes personajes de las innumerables obras musicales de Broadway. Para lograr un alto impacto neuronal, además del teatro musical, esta actividad está enmarcada dentro del entorno del coaching, la PNL, el psicodrama y las artes escénicas.

Durante y luego de esta formación, entre otras cosas, educadores/formadores consiguen:

  • Ampliar el rango de conducta: otros pensamientos, otras emociones y otra corporalidad.
  • Experimentar todos sus recursos de comunicación a través de las artes escénicas, a través de la voz, el cuerpo y la emoción.
  • Mejorar sustancialmente la autogestión personal y la sintonía individual y colectiva.
  • Incorporar pequeñas técnicas y herramientas para sacar y redirigir personas y grupos a estados más convenientes.

 

Disfrutar más, reconectar con la pasión de la vocación y con el arte de enseñar.

LB desarrollando el liderazgo flexible en el 3er sector.

Excelente encuentro con los líderes de las fundaciones y asociaciones del tercer sector comprometidas con la calidad en gestión en torno a los sellos de excelencia del Grupo Develop. Un congreso lleno de transformación y de liderazgo flexible vividos a través de Liderazgo Broad-way / Liderazgo Amplio. Gracias y enhorabuena a todos. Club Excelencia en Gestión. @Bureau Veritas España.

El valor de lo humano en la transformación digital.

El valor de lo humano en la transformación digital.

La transformación digital está de moda. En los foros de recursos humanos no falta mención: digitalización de plantillas, el empleado digital, talento en red…Quienes nos dedicamos profesionalmente a las personas no paramos de recibir inputs de lo que debemos y no debemos hacer para aportar valor, ahora que las empresas están transformando sus procesos al ritmo trepidante de los cambios tecnológicos.

Pareciera que la tecnología nos llevara a marchas forzadas hacia un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo y nosotros como “humanos” no pudiéramos más que dejarnos llevar. ¿La tecnología nos lidera? ¿quién lidera nuestras vidas y nuestras profesiones? Es indudable que la digitalización está impactando en las organizaciones sean del tipo que sean y en nuestro entorno en general, pero ¿nos lidera la tecnología o la lideramos nosotros?

En el debate entre el ser (humano) y el hacer (tecnología) nos hemos perdido una parte de la ecuación: nuestra humanidad como la fuente de poder que necesitamos para liderar nuestras vidas. Atender a nuestra humanidad es atender también a la responsabilidad de identificarla, de reconocerla y de gestionarla, algo absolutamente factible desde el enfoque del Coaching.

Pero para que seamos realmente nosotros quienes lideremos el cambio digital hemos de hacer tres cosas:

          Estar atentos al entorno (es decir, tomar consciencia).

          Procesar más información (lo que supone nuevos aprendizajes).

          Buscar soluciones a nuevos dilemas (lo que implica acciones diferentes).

El coaching como metodología de lo humano despierta esta tridimensionalidad: toma de consciencia, aprendizaje y acción diferente. Y este es el profundo valor que aporta el coaching a esta transformación, la capacidad de hacernos responsables y líderes de los cambios que en nuestro entorno laboral y personal se produzcan como consecuencia de la digitalización.

Autora: Ana García Quero 

Multiplicar los resultados de las acciones comerciales.

Multiplicar los resultados de las acciones comerciales.

-No puedo con mi cliente; es arrogante, no escucha y le da igual lo que diga porque está convencido que tiene razón. ¡Dios! Es que saca lo peor de mi.

-Claro, es que él es dominante y a ti te encanta que te escuchen y te bailen el agua…

-¿Qué dices?

-Hazme caso y luego te explico de qué hablo. Tú relájate. Deja de pensar si tiene razón o no. Háblale directo y deja de dar vueltas. Ah, apriétale la mano enérgicamente cuando hayas cerrado el trato…

Parece que quien daba el consejo sabía de qué hablaba porque un rato después, esta conversación que parecía suceder un poco a lo loco, había dado sus frutos. El vendedor respiró profundamente, siguió al pie de la letra las sugerencias de su compañero y consiguió ganarse la confianza de su cliente. ¿Magia?En absoluto. 

Es verdad que cada persona es un mundo, que cada cliente también lo es y cada una de las personas que tiene relación comercial -cada día- con esos clientes, también lo son. Dicho así, parece bastante complejo encontrar algo en común que facilite a los equipos comerciales o a los equipos de venta la relación con cada cliente. Sin embargo, este artículo pone frente a nosotros una alternativa creativa, original, efectiva, de fácil internalización y sostenible en el tiempoVamos a ello.

Más allá de la singularidad de cada persona, todos y cada uno de nosotros tenemos determinadas conductas y comportamientos habituales que son diferenciados por el perfil DISC como 4 tipos de personalidad:
  • Dominante. Decidido, enérgico, rápido, directo, independiente.
  • Influyente. Efusivo, entusiasta, comunicativo, demostrativo, sociable e inspirador.
  • eStable. Atento, ecuánime, cooperativo, paciente, discreto y fiable.
  • Concienzudo. Preciso, reservado, formal, analítico, reflexivo y prudente.

Como hemos mencionado, en cada uno de nosotros predomina uno de esos tipos. No obstante, hay una teoría que sustenta este modelo que afirma que no hay un perfil ideal para cada profesión. Es decir, si nos enfocamos en las personas que llevan adelante la gestión comercial, podríamos -naturalmente- deducir que un perfil ideal sería el Influyente; pero esto es un error.

Sea comercial, abogado, coach, psicoterapeuta o vendedor de ilusiones, el perfil ideal es aprender a desarrollar los cuatro tipos de personalidad. ¿Por qué? ¿Para qué? 

José María Ordovás nos lo resume perfectamente: “Lo importante es aprender a adaptarse, a alinearse, a ser flexible en función del perfil que tenemos delante. Es decir, si un vendedor con perfil Influyente está frente a un cliente Controlador y el comercial no sabe cómo ‘moverse’ de su perfil natural, lo más probable es que la venta no se concrete y/o el cliente no vuelva más”. Y agrega: “No se trata de pasar de la sonrisa al rictus de la seriedad en una milésima de segundo (eso también sería contraproducente), sino de aprender a fluir en cada estilo cuando la situación y el cliente así lo requieran”.

Ese es el aprendizaje que propone el programa de Liderazgo Broad-way® creado por José María y Coral Antón– como propuesta creativa, original e innovadora que tiene como finalidad invitar a los vendedores y/o comerciales a un aprendizaje mutisensorialEs decir, un aprendizaje que utiliza constantemente los tres elementos del teatro musicalinterpretación para trabajar el pensamiento;música para mover la emocionalidad, y coreografía para utilizar y encontrar recursos corporalespropios.

Aunque para verlo más claro, retomemos el ejemplo del inicio en el que el vendedor está en un claro perfil “I” y el cliente un definido perfil “D”. Está claro que vamos a partir de la posibilidad de trabajar con el vendedor que, a fin de cuentas, no es ni más ni menos que la imagen de la empresa en ese instante y responsable de captar, fidelizar o, en el peor de los casos, espantar al cliente.

En el programa que proponen nuestros especialistas, nuestro “vendedor I” se encontrará con la posibilidad de “vivir” otros perfiles a través de la representación de situaciones y personajes de diversos musicales de Broadway. Por ejemplo, un claro perfil dominante es el de Mamá Morton (Chicago). Perfil que, según el ejemplo del inicio, improvisó nuestro “vendedor I” por consejo de un colega. No obstante, la actividad propone mucho más que improvisación. Efectivamente, se trata, como decíamos párrafos antes, de “vivir” el personaje; se trata de que pensemos, sintamos y vivenciemos la corporalidad de cada uno; se trata de que experimentemos ser -por un rato y en este caso- Mamá Morton.

Claro que para conseguir esa conexión con el cliente, nuestro “vendedor I” también tendrá que vivir lo que supone el perfil Controlador, representando -entre otros- el personaje de Ms. Banks (Mary Poppins); o el perfil eStable, recreando -por ejemplo- el personaje de Tony (West Side Story) Toda esta vivencia, cuyo impacto neuronal hemos repasado en un artículo anterior, está enmarcada dentro del entorno del Coaching, de la PNL y de las Artes Escénicas y es lo que hace tan poderoso este aprendizaje.

Entre otras cosas, los participantes aprenderán a:
  • Reconocer su estilo de personalidad predominante.
  • Reconocer el estilo de personalidad predominante en el otro.
  • Adaptarse, sintonizar y fluir naturalmente con el estilo del cliente.
  • Optimizar los resultados comerciales en tiempo y calidad.
¿Y para la organización?
  • Fidelizar más. Crear lazos de confianza más sostenibles en el tiempo.
  • Mejorar sustancialmente la calidad de servicio al cliente y, en consecuencia, la imagen de la empresa.
  • Lograr más y mejores resultados en la gestión comercial.