“… las decisiones eran solamente el comienzo de algo. Cuando alguien tomaba una decisión estaba zambulléndose en una poderosa corriente que llevaba a la persona hasta un lugar que jamás hubiera soñado en el momento de decidirse.”  Paulo Coelho, El Alquimista

Y es así. Cuando uno toma la decisión de emprender, se lanza a una corriente que le llevará a lugares y a personas que nunca se hubiera imaginado. Lugares y personas previstas, imprevistas, similares y diferentes, entusiastas, desanimadas, egoístas unas y otras no tanto, tranquilas estas y aquellas que no paran, cercanas o distantes. Pero nunca iguales.

Y en todas las situaciones y ante todas las personas, nosotros estaremos allí, interactuando con ellas,  tanto por acción como por omisión, con lo que decimos y con lo que no decimos, con lo que hacemos y con lo que no hacemos, con lo que somos y con lo que parecemos. COMUNICÁNDONOS, en definitiva.

Esto nos lleva a la pregunta ¿Cómo podemos comunicarnos mejor? ¿Cómo sacar lo mejor de nosotros mismos cuando interactuamos con todas estas situaciones y personajes a los que nos lleva esa poderosa corriente del río del emprendimiento?: bancos, inversores, clientes, familia, colaboradores, proveedores, colegas, competencias… la lista es infinita.

Pues son muchos los estudios y las reflexiones académicas que sugieren que, la medida que nuestro estilo de conducta se acople y sintonice con el de nuestro/s interlocutor/es, más fluida será la comunicación y mejor alcanzaremos nuestros objetivos. Se trata del concepto de “rapport” que tanto trabaja la psicología: “El rapport es el fenómeno en el que dos o más personas sienten que están en “sintonía” psicológica y emocional (simpatía), porque se sienten similares o se relacionan bien entre sí” (Dorothy Stewart).

Si bien esto compone la teoría acerca de la comunicación efectiva, como se suele decir “el papel lo aguanta todo” o “del dicho al hecho va un trecho”.  El asegurar el éxito en todas nuestras interacciones con otros, significaría ser capaces de desplegar multitud de conductas diferentes dependiendo de la situación o de cómo sea nuestro interlocutor. Dicho de una manera artística, significaría tener dentro de nosotros multitud de personajes listos para salir a escena.

Pues eso fue, ni más ni menos, lo que practicamos  con una veintena de emprendedores de Alcalá de Henares el pasado 31 de enero en el aula del Espacio de Iniciativas Empresariales que, durante dos horas, se convirtió en el “gran escenario del emprendimiento”.

Y en ese escenario jugamos a “ser otros”. No solo para divertirnos, sino también para meternos en la piel, en el alma y en el pensamiento de otros, a través de la interpretación (cómo piensan los demás) a través de la música (cómo sienten los demás) y a través del cuerpo (cómo se mueven los demás). No es fácil empatizar con otras personas, no es fácil comprenderlos, no es fácil pensar, sentir y actuar como ellos. Es por eso que no se trata de aprender a mirarlos con nuestros ojos, sino de ser sus ojos, ver el mundo con sus propios ojos. De esta forma, nada es mejor que practicar el cómo son los demás para saber cómo sintonizar con ellos, nada mejor que meterse dentro de ellos, interiorizarlos en pensamiento, obra y emoción y así generar ‘Rapport’ mutuo.

Es a través de teatro musical que nos podemos permitir el tener una experiencia total y profunda de los personajes que queremos interiorizar, aquellos que más necesitamos en nuestra vida como emprendedores: Mama Morton (música Chicago) para cuando necesitamos ser firmes, decididas y enfocadas al objetivo, Rosie (Mama Mía) cuando necesitamos vender y convencer, Toni (West Side Story) cuando necesitamos ser más tranquilos y estables, o Mr Banks (Mary Poppins) cuando necesitamos orden, planificación y análisis.

Las reflexiones de la moderna neurociencia vienen a confirmar el valor de las experiencias multisensoriales como las que ofrece el teatro musical: pensamiento+música+corporalidad. Experiencia que genera nuevos y más extendidos caminos neuronales al estar impactando no sólo la zona prefrontal del cerebro (pensamiento racional/clase magistral) a la hora de interpretar, sino que está impactando al mismo tiempo la zona más interior o límbica (emociones) por el impacto de la música y la zona motriz (corporalidad, movimiento) por el efecto de la coreografía. El aprendizaje así es más sólido y rápido.

El conseguir tener un mayor rango de conductas para elegir la más adecuada allá donde la necesitemos o con quien las necesitemos, es la mejor herramienta de comunicación que podemos trabajar, y esa es la habilidad que desarrolla el modelo Liderazgo broad-way, movilizando en el aula Psicología y Teatro Musical para transformarnos en nuestro mejor papel como emprendedores

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