Ralph Ellison decía que “la educación es una cuestión de construcción de puentes”. Es probable que muchos docentes y/o educadores sepan bien de qué se trata esta metáfora ya que desempeñan su vocación dentro de entornos educativos todo el tiempo y construyen puentes de entendimiento no solo en la relación educador/formador y alumno, sino también en la relación con el aula, con otros docentes y con las familias del alumnado.

Sin embargo, hay más. Ciertamente, un educador -con suerte- no trabaja solo en un aula, al igual que un formador tampoco está al frente de un único curso. De esta forma, su profesión está en un dinamismo constante que les exige una máxima flexibilidad para permita  sintonizar y adaptarse a la mística singular de cada aula, de cada curso y de cada escuela.

Es en respuesta a estas necesidades, que José María Ordovás y Coral Antón han diseñado este Programa de  liderazgo broadway®, dirigida especialmente a educadores y formadores con el objetivo de ayudarles a mejorar sustancialmente sus competencias en su desempeño profesional, y en el entendimiento con todas las personas y grupos que conforman el ecosistema educativo.

Como en todos los casos, el trabajo empieza en primera persona. Así, cada educador además de descubrir cuál es su estilo de personalidad natural y predominante: Dominante Influyente, eStable o Controlador, también aprende a explorar y habitar en pensamiento, emoción y corporalidad el resto de estilos de personalidad, con el fin de flexibilizar sus opciones de acción. Paulo Coelho decía que cuando uno entiende lo que le ocurre sabe lo que le pasa a todo el mundo.

Pero para entender y aprender no es suficiente que alguien nos describa algo; incluso aunque lo haga detalladamente. Esto lo saben perfectamente los profesionales que han creado esta formación y por ello han diseñado cada una de las dinámicas con absoluta rigurosidad, aunque siempre, en todos los casos, con un espíritu innovador, lúdico y vivencial que es el que nos ayuda a capitalizar el aprendizaje. La novedad nos da curiosidad, jugar nos conecta con nuestra esencia y la vivencia nos facilita la experiencia.

En tal sentido, afirmamos que no es lo mismo que alguien describa el perfil Influyente de del personaje de Tracy Tumblad (Hairspray), que vivir –en cuerpo, mente y emoción- esa felicidad, esa positividad y esas ganas de luchar por su sueño. No es igual de significativo que alguien nos cuente cuán eStable es el perfil de Mr. Cellophane (Chicago), que experimentar y sentir como propia su actitud de amargura, su percepción de pasar desapercibido para los demás o, como él mismo cantaba “¿quién no se ha sentido alguna vez tan transparente…”.

¿Y sobre Mary Poppins? ¿Cómo no amar su personaje si la hemos visto con su afán de justicia, su elegancia y su cordialidad y hemos empatizado con ella cada vez? Pues José María nos invita a ser ella misma, a vivir su perfil Controlador desde su corporalidad, emocionalidad y pensamiento; incluso a volar con su paraguas como ella misma lo hacía, pero esto en el sentido literal menos estricto.

Al final, el objetivo de estas dinámicas es facilitarle a los docentes interpretar con mayor certeza lo que está sintiendo el otro y sintonizar con él/ella; también, como mencionábamos con antelación, interpretar la mística, el carácter propio de un aula o un curso en particular. Sobre todo esto último es una herramienta invaluable para los educadores porque luego de esta formación entiende que, así como cada persona tiene un estilo predominante de personalidad, cada grupo construye su propia identidad colectiva producto de la convivencia y de la interacción de la diversidad de las personas. Claro que, a veces, este carácter también es temporal.

Por ejemplo, podemos imaginar que un aula de adolescentes tiene un perfil predominante de Influencia, producto de la forma de interactuar fresca, espontánea y a base de bromas. No obstante, un conflicto dentro o fuera del aula puede modificar ese perfil natural y habitual de forma temporal. Cuando el educador/formador ha explorado y aprendido a habitar cada estilo en particular, puede detectar e interpretar ese carácter y, rápidamente, desplegar su perfil para sintonizar con ese estilo.

Demás está decir que este ejemplo también puede aplicarse en reuniones con otros docentes, con padres de tal aula o llevarlo a cada entorno y a cada especialidad profesional. Este aspecto colectivo es muy importante y, por ello, esta actividad pone especial acento en el trabajo en la voz (ritmo, tono, trazo, etc.), en la corporalidad frente al aula y en el carácter colectivo de la comunicación.

Liderazgo Broadway para educadores y formadores. ¿Por qué el teatro musical es el eje fundamental de esta actividad?

Básicamente, porque les permite entenderse para entender. La actividad y cada dinámica diseñada a lo largo del programa los invita a vivir una experiencia puramente sensorial, mientras se adentran naturalmente y sienten -en cuerpo, mente y emoción- diferentes personajes de las innumerables obras musicales de Broadway. Para lograr un alto impacto neuronal, además del teatro musical, esta actividad está enmarcada dentro del entorno del coaching, la PNL, el psicodrama y las artes escénicas.

Durante y luego de esta formación, entre otras cosas, educadores/formadores consiguen:

  • Ampliar el rango de conducta: otros pensamientos, otras emociones y otra corporalidad.
  • Experimentar todos sus recursos de comunicación a través de las artes escénicas, a través de la voz, el cuerpo y la emoción.
  • Mejorar sustancialmente la autogestión personal y la sintonía individual y colectiva.
  • Incorporar pequeñas técnicas y herramientas para sacar y redirigir personas y grupos a estados más convenientes.

 

Disfrutar más, reconectar con la pasión de la vocación y con el arte de enseñar.

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