La transformación digital está de moda. En los foros de recursos humanos no falta mención: digitalización de plantillas, el empleado digital, talento en red…Quienes nos dedicamos profesionalmente a las personas no paramos de recibir inputs de lo que debemos y no debemos hacer para aportar valor, ahora que las empresas están transformando sus procesos al ritmo trepidante de los cambios tecnológicos.

Pareciera que la tecnología nos llevara a marchas forzadas hacia un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo y nosotros como “humanos” no pudiéramos más que dejarnos llevar. ¿La tecnología nos lidera? ¿quién lidera nuestras vidas y nuestras profesiones? Es indudable que la digitalización está impactando en las organizaciones sean del tipo que sean y en nuestro entorno en general, pero ¿nos lidera la tecnología o la lideramos nosotros?

En el debate entre el ser (humano) y el hacer (tecnología) nos hemos perdido una parte de la ecuación: nuestra humanidad como la fuente de poder que necesitamos para liderar nuestras vidas. Atender a nuestra humanidad es atender también a la responsabilidad de identificarla, de reconocerla y de gestionarla, algo absolutamente factible desde el enfoque del Coaching.

Pero para que seamos realmente nosotros quienes lideremos el cambio digital hemos de hacer tres cosas:

          Estar atentos al entorno (es decir, tomar consciencia).

          Procesar más información (lo que supone nuevos aprendizajes).

          Buscar soluciones a nuevos dilemas (lo que implica acciones diferentes).

El coaching como metodología de lo humano despierta esta tridimensionalidad: toma de consciencia, aprendizaje y acción diferente. Y este es el profundo valor que aporta el coaching a esta transformación, la capacidad de hacernos responsables y líderes de los cambios que en nuestro entorno laboral y personal se produzcan como consecuencia de la digitalización.

Autora: Ana García Quero 

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